Recojo del hotel
Recojo desde los hoteles del Centro Histórico de Arequipa e inicio del viaje hacia el Valle del Colca.
Recorrido de un día por el impresionante Valle del Colca, disfrutando de paisajes andinos, miradores naturales y la majestuosidad del Cañón del Colca, con la oportunidad de observar el majestuoso vuelo del cóndor andino
Vive en un solo día la magia del Cañón del Colca, con parada en la Cruz del Cóndor para observar el vuelo del cóndor andino, recorriendo pueblos tradicionales, andenes preincaicos y paisajes altoandinos con vista a los volcanes. Ideal para conocer lo mejor del valle sin necesidad de pernoctar.
Recojo desde los hoteles del Centro Histórico de Arequipa e inicio del viaje hacia el Valle del Colca.
Desayuno en el pueblo de Achoma antes de continuar el recorrido.
Vista panorámica del Valle del Colca, sus terrazas agrícolas y montañas.
Visita al tradicional pueblo de Maca y su iglesia.
Visita al famoso mirador para apreciar el Cañón del Colca y, si las condiciones lo permiten, el vuelo del cóndor andino.
Apreciación de las terrazas agrícolas y paisajes tradicionales del Valle del Colca.
Tiempo para relajarse y disfrutar de las aguas termo medicinales. Ingreso no incluido. Tiempo para realizar alguna actividad de aventura cuatrimoto, tirolesa o kayak sujeta a disponibilidad y costo adicional.
Tiempo para almorzar y degustar la gastronomía tradicional de la zona.
Almuerzo no incluido.
Parada para apreciar los volcanes y paisajes de la cordillera.
Recorrido por la reserva con posibilidad de observar vicuñas, alpacas y llamas.
Última parada para apreciar, si el clima lo permite, los volcanes Misti y Chachani.
Última parada a los volcanes y llegada a la ciudad de Arequipa.
Tu reserva requiere un pago previo y el saldo debe estar cancelado antes del tour. La inasistencia no genera devolución. Los horarios e itinerario pueden variar por clima u otras circunstancias. Recuerda llegar puntual y cuidar tus objetos personales.
Consulta nuestros Términos y Condiciones antes de realizar tu reserva.
Destinos reales. Lo que se siente, no lo que se promete.